¿Cuáles son los tipos de ira que comúnmente experimentamos? - Más Sobre Psicología

miércoles, 12 de junio de 2019

¿Cuáles son los tipos de ira que comúnmente experimentamos?


¿Cuáles son los tipos de ira que comúnmente experimentamos?

En una ocasión anterior te hablamos de lo que es la ira, sus posibles causas, y sus terribles consecuencias de no ser gestionada de una buena forma, en un tiempo adecuado.

Por ello, en el día de hoy te hacemos la siguiente pregunta: Cuando te enojas, ¿Sabes porqué lo haces? ¿O simplemente sucede? El día de hoy te explicaremos los diferentes tipos de ira que existen y estrategias generales para el control de la ira.




Ira por impulso / defensa: Se presenta cuando percibes algo desagradable que te encoleriza y respondes de manera inmediata y automática a ello, como si trataras de defenderte de aquella amenaza que tanto te ha incomodado.

Ejemplo de este tipo de ira podrían las ocasiones cuando recibes un insulto o acusaciones por parte de otra persona; el enojo es tan volátil que respondes automáticamente con el fin de alejar, asustar o “poner en su lugar” al sujeto que fue capaz de molestarte. En muchas ocasiones, luego del arrebato de ira, se puede experimentar un sentimiento de culpa por las acciones cometidas, pues sin darnos cuenta pudiera ser que hayamos lastimado a quienes no queríamos hacer daño o bien, por la decepción personal de no haber podido ignorar la situación molesta y controlarse a sí mismo.

Estudiosos han encontrado correspondencia entre este tipo de ira y la propensión de sufrir enfermedades cardiovasculares (pues aquella expresión repentina de enojo provoca estrés y desgaste del corazón del sujeto).

Ira reprimida (que finalmente se convierte en una explosión): Como se indica en el título de este tipo de ira, esta se da cuando reprimimos nuestro enojo o molestia por mucho tiempo. La consecuencia directa de este punto es la explosión de ira en un momento donde no podamos aguantar más la situación, lo que provoca un desbordamiento de emociones poco saludable para la persona que lo sufre. Las implicaciones de la ira deprimida no se presentan al final, sino en el intervalo de tiempo en que se contiene el enojo: la angustia emocional, ansiedad, en sentimiento de soledad y de ser incomprendido son los sentimientos y emociones más frecuentes que se sufren.

Comúnmente este tipo de ira se da como consecuencia del ser permisivos con acciones, situaciones o actitudes que no nos agradan. Esto genera una bola de nieve indetenible que lleva a un desenlace amargo. Lo mejor es poner “las cosas sobre la mesa” desde un principio y delimitar qué nos gusta y qué no aceptamos de ninguna manera.

Ira por falta de satisfacción de necesidades: Muy bien representada por los bebés y niños que se enojan si no consiguen satisfacer sus necesidades, este tipo de ira se presenta cuando tenemos una falta de algún bien básico (por ejemplo, cuando tenemos sed, hambre, sueño o estamos cansados). Este tipo de ira es momentáneo y dura hasta haber saciado nuestra necesidad. Aquí se hace notar que la ira es una emoción básica creada para nuestra supervivencia.

Ira espontánea: Muchos psicólogos consideran que este tipo de ira es el paso previo al trastorno explosivo intermitente o bien, a los problemas de ira tan recurrentes en nuestros tiempos.

La ira espontánea, como su nombre indica ocurre cuando algo nos daña (o nos sentimos dañados) y actuamos en respuesta a ello, es decir, tiene un motivo o razón de ser; cuando la amenaza queda neutralizada, la ira se va. Una reacción biológicamente natural ajustada para sobrevivir; el problema radica en lo que consideramos como una amenaza. En tiempos prehistóricos, este tipo de ira fue muy útil, pues siempre se estaba alerta a las amenazas de animales, como de otras tribu rivales… No obstante, a día de hoy, donde nuestras necesidades básicas se encuentras casi siempre cubiertas y no tenemos que realizar tanto esfuerzo como nuestros antepasados ¿Qué consideramos como una amenaza?

Trastorno explosivo intermitente: Contrariamente al tipo de ira anterior, este no es justificado, pero sigue siendo igual de espontáneo. No se tiene un impulso que desencadene el enojo, simplemente ocurre, y en unos pocos minutos se esfuma. Luego de la explosión, la confusión, el sentimiento de culpa, y la impotencia interna por no poder controlar los impulsos propios, se hacen esperar en el sujeto.


Diversos estudios apuntan a que este trastorno se presenta a finales de la adolescencia y en su mayoría a hombres. Una buena recomendación para estos es concentrarse en no explotar y practicar técnicas de relajación para evitar el arranque de emociones. No obstante, en situaciones especialmente fuertes, se es necesario recurrir a la ayuda profesional

¿Conocías estas formas en las que la ira se presenta en nuestra vida? ¡Cuéntanos!

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