viernes, 5 de enero de 2018

Trastornos alimentarios y de la ingesta de los alimentos, principales causas | Más Sobre Psicología


De acuerdo con el DSM 5 dentro de los trastornos alimentarios y de la ingesta de alimentos se encuentran: la anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracones, así como también, otros trastornos alimentarios o de la ingestión de alimentos especificado, pica, trastorno de rumiación, trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos  y trastorno alimentario de la ingestión de los alimentos no especificado.



Para cualquiera de los trastornos anteriormente mencionados no existe ninguna causa particular, sino que más bien los trastornos de la conducta alimentaria, suelen verse como multideterminados. Es decir que existen diferentes variables que inciden o propician dichos trastornos.

Con esto se hace referencia a los factores predisponentes, los factores desencadenantes y los factores de mantenimiento. Gracias a una combinación de estos tres factores surgen los trastornos de la conducta alimentaria.
Por supuesto, dicha combinación no es exactamente igual para todas las personas, sino que en gran medida dependen de cada sujeto.

Cuando nos referimos a los factores predisponentes, hablamos de la vulnerabilidad o la sensibilidad que presenta un sujeto para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.
Dentro de los factores predisponentes, nos encontramos con los factores socioculturales, los cuales hacen referencia a todas las ideas arraigadas dependiendo de la sociedad, nuestro país o nuestro contexto.



Por ejemplo, el hecho de que mundialmente es bien visto un cuerpo delgado, o se considera fundamental para el estándar de belleza actual, así como también los cuerpos atléticos, y por ende no son bien vistos aquellos cuerpos que salen de la norma es decir, con sobrepeso.

Por lo que muchos para mantenerse dentro de lo que consideran socialmente aceptable o esperado llegan a este tipo de conductas alimentarias.
También se incluyen los factores individuales.

Con esto hacemos referencia a todos aquellos factores de personalidad que presenta un sujeto, dentro de los rasgos principales se encuentra, una baja autoestima así como la poca tolerancia a la frustración y la impulsividad, además del autocontrol y la autoexigencia, que van de la mano con personalidades obsesivas-compulsivas.

De igual manera se encuentran los factores familiares, donde encontramos particularmente antecedentes familiares de trastornos de la conducta alimentaria o sobrepeso, así como también estándares de belleza altos o sumamente rígidos.
También encontramos los factores biológicos, con esto nos referimos a aquellos factores hereditarios que favorecen la presentación de un trastorno de la conducta alimentaria, por ejemplo, problemas de sobrepeso debido a padecimientos en la tiroides.




Estos trastornos alimenticios suelen ser más comunes en adolescentes y adultos jóvenes particularmente mujeres, aunque también lo pueden presentar hombres mayores y niños. 
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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Qué hacer si he considera el suicidio | Cómo prevenir el suicidio | Autoayuda|

Qué hacer si he considera el suicidio 

Antes de entrar directamente en el tema, es necesario realizar algunas consideraciones: 

Factores biológicos

Los pensamientos acerca del suicidio suelen aparecer cuando se presenta depresión, la cual, es un trastorno del estado de ánimo, donde los síntomas principales son un estado de ánimo bajo, tristeza, melancolía, pérdida de apetito, insomnio, desinterés por las actividades cotidianas e ideación suicida, estas ideas se presentan durante un periodo agudo de depresión o depresión mayor, por lo cual necesario acudir con un médico, psicólogo o psiquiatra, para recibir tratamiento.


Factores aprendidos

En la actualidad se ha visto un incremento considerable en las tasas de suicidio a nivel mundial, pero aquí no hablaremos de estadísticas, sino más bien de donde provienen estas ideas, una de las fuentes principales de estas ideas, las encontramos en internet y la televisión, muchas personas afirman que esto no es así, ya que el público debería poder sopesar aquellas ideas positivas transmitidas como aquellas que no lo son.

La realidad es que si bien, nos pueden parecer hasta entretenidas las series de televisión que hablan sobre estos temas, lo que muchas veces no consideramos, es que todo ello se queda en nuestro inconscientes, en algún lugar recóndito de nuestra memoria, por lo cual cuando nos encontramos en un momento difícil del cual creemos que no somos capaces de sobre llevar, estas ideas vuelven a nosotros, como una solución a nuestro problema, que siendo sincero  ESTO NO SOLUCIONA TU PROBLEMA, ESTE CONTINUARA AHÍ, LO QUE HACEMOS ES EVITAR EL PROBLEMA CON ESTAS IDEAS O PLANTEAMIENTOS.

Otra de las fuentes comunes es la familia, lo aprendido en ella, hablamos desde nuestra familia nuclear (con quienes vivimos), hasta nuestra familia extensa (familiares lejanos), lamentablemente ahora es bastante común tener algún familiar el cual lo haya intentado como otros que lo hayan realizado.
Este tipo de conductas es común cuando no contamos con los factores de protección o afrontamiento adecuados, es decir, cuando no hemos aprendido a ciertas pautas para la resolución de problemas, por poner un ejemplo, cuando los papás golpean a sus hijos porque se portaron mal, esto enseña a los niños, que la forma adecuada para que la gente te entienda es mediante los golpes, es una forma de darle solución a un problema en específico, así como este ejemplo se aprenden muchas de las ideas relacionadas con el suicidio.


¿Qué puedo hacer si presento ideas sobre el suicidio?

Busca ayuda profesional: para la gran mayoría este es uno de los principales puntos a evitar, por distintas razones, dentro las más comunes se encuentra la pena o vergüenza, recuerda bien que los profesionales de salud no están para juzgarte sino para ayudarte, todos en algún momento de nuestras vidas necesitamos ayuda, y no tiene nada de malo buscar una solución, la razón suele ser porque se piensa que el problema no tiene solución y esto no es verdad, todo problema puede solucionarse, sabiendo en donde buscar, existen diferentes instituciones que brindan ayuda gratuita, puedes buscar en internet algún sitio cercano a tu localidad.

Habla con personas de tu plena confianza: sé que en estos momentos piensas que nadie puede entender tu situación, la realidad es que todos tenemos una o varias personas que pueden orientarnos sin juzgar, desde familiares amigos, maestros en la escuela, compañeros de trabajo, etc. Lo mejor que podemos hacer en estos momentos es contárselo a alguien, eso nos ayudara a sentir un alivio al no tener que cargar con todos los problemas nosotros solos.

            Déjate ayudar no puedes decir que no funciona si no lo haz intentado, no puedes decir que tu problema no tiene solución sino haz buscado alternativas, sino le haz preguntado a alguien más.

Cosas que recordar

            Una de las principales ideas relacionadas con el suicidio son los sentimientos de soledad, déjame decirte que es erróneo, basta con mirar a tu alrededor para darte cuenta que no estás solo, es únicamente una percepción errónea, solo necesitas dar un paso y podrás acercarte a los demás, recuerda que si los demás no lo hacen, tu da el primer paso.
Como mencionamos con anterioridad, la gran mayoría de las ideas sobre el suicidio se relacionan con problemas que tienen solución, pero que no estamos contemplando las posibilidades.



            LOS PROBLEMAS, EL DOLOR, EL VACÍO SON TEMPORALES, EL SUICIDIO NO.
            Las ideas sobre el suicidio suelen presentarse en medio de una crisis, aunque ahora parezca que esta situación no terminará, recuerda bien que las crisis son temporales, no permanentes.

Piensa antes de actuar, antes de realizar cualquier acción piensa muy bien, si dichas conductas o comportamientos te están acercando o alejando de una solución, evita realizar acciones solo por el impulso.

Reflexiona, es decir, piensa en todas aquellas personas que tienes a tu alrededor, no tomes una decisión son considerar a cada uno antes, piensa en todo aquello que ha hecho salir adelante en momentos difíciles que hayas pasado con anterioridad, ahora bien, si antes de encontraste solución a otros problemas, porque no podrías hacerlo con este.






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miércoles, 20 de diciembre de 2017

Inteligencia emocional: Cómo mejorarla | Más Sobre Psicología |

Inteligencia emocional: Cómo mejorarla

Cuando hablamos de inteligencia emocional nos referimos tanto a las cogniciones como a las conductas que son de utilidad para poder identificar, manejar y expresar de forma adecuada nuestras emociones.

Este es un concepto qué ha sido estudiado por diferentes autores a lo largo de los años, desde Edward Thorndike, Howard Gardner, hasta que lo popularizó en 1995, Daniel Goleman, con su libro inteligencia emocional.



Las emociones por sí mismas están diseñados como mecanismos de adaptación, es decir que se han desarrollado a lo largo de la evolución del ser humano, cada una de ellas cumple un fin particular.

Por ejemplo, si hablamos del enojo, la función adaptativa a cumplir es defendernos de los peligros inminentes.

Una de las estructuras cerebrales encargada de las emociones es la amígdala, que por supuesto, también se encuentra ligada a procesos de aprendizaje y memoria, es posible encontrar una en cada hemisferio cerebral.

Por lo que sin la amígdala sería imposible poder reaccionar y darle un significado de forma emocional a diferentes situaciones, a esto se le conoce como: ceguera afectiva. Si la amígdala sufre daño también existirá pérdida de memoria.

Esto implica que nosotros guardamos en nuestra memoria información qué se relaciona con el impacto emocional de las diversas situaciones a lo largo de nuestra vida.
Ahora bien después de esta breve explicación es necesario responder a la pregunta: ¿Cuándo es necesario aprender de inteligencia emocional?



La respuesta es muy simple, cuando las emociones dejen de jugar un papel meramente adaptativo y estas sean perjudiciales para nuestra vida diaria.
Es decir, que las diversas respuestas emocionales no correspondan a la magnitud de las situaciones ocurridas.

Por ejemplo, si hoy por la mañana perdí el autobús al trabajo, muy probablemente me sienta enojado, pero ello no significa que tengo que golpear y gritarle a toda la gente que se encuentra a mí alrededor.

La inteligencia emocional se encuentra íntimamente relacionada con el procesamiento de la diferente información emocional, tanto nuestra como de los demás.

Ya que nosotros al mejorar nuestra inteligencia emocional, no únicamente mejoramos la comprensión de nuestros propios estados de ánimo y emociones sino que también aprendemos a identificar las emociones de los demás, ya que logramos volvernos más empáticos.


¿Qué debemos hacer para mejorar nuestra inteligencia emocional?


Ser consciente de nuestras emociones.

Primeramente es necesario poder identificar nuestras propias emociones, tanto las positivas como las negativas, tanto aquellas que nos resultan favorables como las que nos resultan desfavorables, así como también, identificar las diferentes situaciones en las que surge cada emoción, a esto se le conoce como autoconciencia.


Razonamiento emocional.

El siguiente paso una vez identificadas las emociones, es considerar si estas nos benefician o nos perjudican en una situación determinada, con esto nos referimos, a sí nos ayudan a mejorar nuestra relación con los demás, tanto con familiares, con nuestra pareja, amigos, compañeros del trabajo, etc. De la misma forma si nos ayudan a ser más eficientes en las diferentes tareas cotidianas, posterior a ello una vez que hemos evaluado qué emociones nos resultan más funcionales, es necesario determinar cuales queremos mantener o mejorar así como aquellas que no resultan disfuncionales y necesitamos trabajar.

Manejó emocional.

Este es uno de los pasos más importantes ya que identificar y evaluar nuestras emociones no es suficiente para generar un cambio, sino que es necesario tomar acciones, ya que es necesario la modificación de diferentes pensamientos y diferentes conductas.
Cuando hablamos de pensamiento, hace referencia a las diferentes creencias que tenemos con respecto a una situación en específico y esto es lo que nos provoca reaccionar de una determinada manera (Conducta). 
Cuando hablamos de conductas, son las diferentes maneras en las que abordamos una situación.

Expresión asertiva.

Cuando hablamos de asertividad, son las habilidades de expresar nuestras ideas pensamientos y emociones de tal manera que no resulten perjudiciales para los demás.
Claro, se dice fácil, pero una de las claves principales para lograrlo, es primeramente pensar dos veces lo que tenemos que decir, posteriormente el propósito de lo que tenemos que decir o hacer algo determinado, por último es necesario considerar las posibles reacciones que las personas tendrán ante esto.
Al momento de comunicar recuerda hacerlo en primera persona y ser bastante específico con las emociones que estás presentando en ese determinado momento.


Diario emocional.

Una de las grandes herramientas a utilizar para mejorar nuestra inteligencia emocional, es llevar un diario, escribir en una libreta todas aquellas emociones que presentamos a lo largo del día, así como las diferentes conductas que realizamos.

Diversas investigaciones han demostrado que el simple hecho de escribir las diferentes emociones que sentimos en una libreta, ayuda a reducir la actividad de la amígdala, y con esto lograr un mejor manejo emocional.


Por supuesto que además de lo anterior, esto nos será de gran utilidad para llevar un monitoreo de nuestros avances y retrocesos, con el fin de continuar trabajando en aquellas emociones que nos resultan perjudiciales.


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lunes, 11 de diciembre de 2017

CÓMO SUPERAR UNA RUPTURA AMOROSA | MÁS SOBRE PSICOLOGÍA


CÓMO SUPERAR UNA RUPTURA AMOROSA

No reprimas tus emociones

Expresa lo que sientes, no te guardes tus sentimientos, las rupturas amorosas suelen ser dolorosas por naturaleza, así que no tienen nada de malo sentirse triste, llorar, sentirse sin ánimo de nada, enojado o irritable, date permiso para vivir tus emociones y el duelo, es la forma más sana para dar pie a la superación de este. Las mayores complicaciones a la hora de cerrar el círculo del duelo, se encuentran al momento de reprimir lo que pensamos o sentimos, ya que no nos permite avanzar, nos ancla a los momentos difíciles lo cual prolonga el sufrimiento.


Apóyate en tus seres queridos

            Sé que muy probablemente en un principio lo único que desees es estar solo/a, pero es de suma importancia tomar el apoyo que nos brindan nuestros círculos cercanos, familia, amigos, que en verdad entiendan por lo que estamos pasando, es muy importante acercarnos con alguien de nuestra plena confianza, aquellas personas que no nos juzguen por lo que sentimos o vivimos, sino que nos apoyen en este proceso.

Cuídate

            Evita los remedios mágicos como: “salir a beber alcohol hasta olvidar”, o consumir otro tipo de sustancias psicoactivas, recuerda que el alcohol es un depresor, por lo cual en los primeros momentos puede que te sientas mejor, pero con el pasar la noche, lo bebido solo empeorara tu estado de ánimo gracias a sus propiedades antes mencionadas.
            En vez de ello intenta descansar lo mejor posible, haz ejercicio, ve al cine, sal a comer o por un helado con tus amigos o incluso tu solo/a, tomate tiempo para ti.


Reorganízate

            Comienza una nueva rutina, retoma aspectos de tu vida que algún momento dejaste de hacer o a los cuales no les dedicabas tanto tiempo, evita tomar decisiones radicales por lo menos en el primer mes luego de la ruptura amorosa, es necesario pensar con claridad para evitar tomar una mala decisión.

El duelo es un proceso


            Tal y como lo hemos mencionado con anterioridad, el duelo es solo un proceso, la tristeza o enojo no serán para siempre, es necesario pensar a futuro, aprender de las experiencias para no volver a cometer los mismos errores, es normal sentirse triste por lo ocurrido, un duelo por lo general suele durar entre 6 meses a 1 año, si posterior a este tiempo prudencial, aun continua afectando gravemente tu vida en sus diferentes aspectos, la recomendación es asistir con un profesional de la salud mental, el cual pueda proporcionarte ayuda para superar esta situación. En ocasiones necesitamos de alguien que pueda apoyarnos de forma profesional lo cual no tiene nada de malo. 



REFERENCIA: 

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viernes, 17 de noviembre de 2017

MITOS SOBRE EL ENOJO Y COMO SABER SI NECESITAMOS AYUDA PARA MANEJARLO | MÁS SOBRE PSICOLOGÍA


MITOS SOBRE EL ENOJO Y COMO SABER SI NECESITAMOS AYUDA PARA MANEJARLO




Definiciones

La ira o enojo en sí misma es una emoción que experimentamos todos los seres humanos, esto por supuesto en diferente medida y con sus particularidades, si bien la ira es una emoción cuya función es la defensa del sujeto, ésta en muchas ocasiones aparece en situaciones donde no existe peligro, e incluso en situaciones donde simplemente no es necesaria dicha función.
Como se mencionó anteriormente la ira funge un papel adaptativo, como tal, su principal función es la defensa del ser humano a costa de la destrucción del peligro o de lo que ocasiona dicho peligro, es por ello que cuando la ira se manifiesta en situaciones indebidas tiende destruir de diversas formas a las personas, relaciones, o situaciones que se encuentran alrededor de nosotros.  
Muchas personas confunden con frecuencia el enojo con la agresión.  La agresión es una conducta dirigida a causar daño a otra persona o a una propiedad. 
La hostilidad comprende una compleja colección de actitudes y juicios que suscitan conductas agresivas.

¿Cuándo se convierte el enojo en un problema?

La emoción del enojo se convierte en un problema cuando ese enojo se siente con demasiada intensidad, con demasiada frecuencia o se expresa de manera inapropiada.
El sentirse enojado intensa o frecuentemente causa extremado estrés físico en el cuerpo.  



Recompensas y consecuencias

La expresión inapropiada del enojo tiene inicialmente muchas recompensas aparentes (por ejemplo, la reducción de la tensión, el control sobre otros).  A largo plazo, sin embargo, estas recompensas conducen a consecuencias negativas.  Por esta razón se les llama recompensas «aparentes», ya que las consecuencias negativas a largo plazo superan ampliamente las ganancias a corto plazo.

Mitos acerca del enojo

Mito #1.  El enojo es hereditario. 

Un error o mito común acerca del enojo es que la manera de expresar el enojo es heredada y no se puede cambiar.  
La evidencia proveniente de investigaciones realizadas indica, sin embargo, que las personas no nacen con maneras fijas y específicas de expresar el enojo. 
Más bien, lo que estos estudios muestran es que, debido a que la expresión del enojo es una conducta aprendida, otras maneras más apropiadas de expresar el enojo también pueden ser aprendidas.

Mito #2.  El enojo conduce automáticamente a la agresión. 

Otro mito acerca del enojo consiste en creer que la única manera eficaz de expresar el enojo es a través de la agresión. 
Existen, sin embargo, otras maneras más constructivas y asertivas para expresar el enojo.
El manejo eficaz del enojo implica controlar la intensificación del enojo mediante el aprendizaje de habilidades relacionadas a la asertividad, la modificación de la conversación negativa y hostil de nuestro lenguaje interno, el cuestionamiento de las creencias irracionales y la utilización de una variedad de estrategias conductuales. 



Mito #3.  Tenemos que ser agresivos para conseguir lo que queremos. 

Muchas personas confunden la asertividad con la agresión. 
La meta de la agresión es dominar, intimidar, dañar o lesionar a otra persona; es querer ganar cueste lo que cueste.  Por el contrario, la meta de la asertividad es expresar los sentimientos de enojo de un modo respetuoso hacia otras personas. Expresarse de manera asertiva no le echa la culpa o amenaza al otro individuo y reduce al mínimo la oportunidad de causar daño emocional. 

Mito #4.  Siempre es deseable expresar el enojo.

Durante muchos años, la creencia popular era que la expresión agresiva del enojo, como gritar o pegarle a la almohada, era terapéutica y saludable.  Los estudios de investigación han encontrado, sin embargo, que las personas que expresan su enojo de manera agresiva simplemente llegan a ser mejores en su función de sentirse enojadas.  En otras palabras, expresar el enojo de una manera agresiva refuerza la conducta agresiva.

El enojo es un hábito

El enojo se puede convertir en una respuesta rutinaria, familiar y predecible a una variedad de situaciones.  Cuando el enojo es demostrado frecuente y agresivamente puede convertirse en un hábito mal adaptado. 
Por definición, un hábito se refiere a la ejecución automática de un comportamiento una y otra vez, sin pensarlo.  La expresión agresiva y frecuente de emociones de enojo puede considerarse un hábito mal adaptado porque produce consecuencias negativas. 

Cómo superar el hábito del enojo

Usted puede superar el hábito del enojo si toma conciencia de las situaciones y circunstancias que desencadenan su enojo y las consecuencias negativas que resultan del enojo.  Además, necesita desarrollar estrategias para manejar su enojo eficazmente. 

Escala para medir el enojo

Una manera simple de observar las manifestaciones de enojo es usando la escala llamada “escala del enojo”, que va del 1 al 10. 
Una designación de 1 en la escala representa una ausencia total de enojo o un estado total de calma, mientras que una designación de 10 representa una iracunda y explosiva pérdida de control que lleva a consecuencias negativas. 
Durante la próxima semana, observe y registre cada día el nivel más alto que alcance en la escala del enojo. 
____ lunes____ martes____ miércoles____ jueves____ viernes____ sábado____ domingo




Referencias:


Reilly PM, Shopshire MS, Durazzo TC, y Campbell TA. Problemas de abuso de sustancias y trastornos de salud mental: Cuaderno de ejercicios para el participante.Programa para el manejo del enojo en clientes con DHHS Publicación No. (SMA) 06-4189.  Rockville, MD.  Centro para el Tratamiento del Abuso de Sustancias, Administración de Servicios para el Abuso de Sustancias y la Salud Mental, 2006. 

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viernes, 3 de noviembre de 2017

INFLUENCIAS CULTURALES EN LA PERSONALIDAD | MÁS SOBRE PSICOLOGÍA


INFLUENCIAS CULTURALES EN LA PERSONALIDAD 


La cultura es un sistema de significados (creencias, valores, normas, actitudes, conductas, conocimientos, habilidades, etc.) compartido por un grupo determinado, que habla una lengua común, en un período histórico específico y en una región geográfica concreta (Triandis y Suh, 2002).




Su función es mejorar la adaptación de los miembros que pertenecen a la cultura a las características ecológicas del lugar en el que viven, pero también incluye el conocimiento que la gente necesita para funcionar de manera efectiva en su ambiente social.

Todo el sistema de significados que constituye la cultura debe ser aprendido por cada generación mediante el proceso de socialización, a través de las prácticas de crianza de los padres, las escuelas y otras instituciones sociales (Hogan y Bond, 2009).

Existe una gran heterogeneidad intracultural en el grado en el que las personas internalizan y utilizan las normas culturales, dependiendo de sus preferencias, estados de ánimo, situaciones concretas, etc. (Benet-Martínez y Oishi, 2008; Bowman, Kitayama y Nisbett, 2009).
Se podría decir que no existe una única correspondencia entre personalidad y cultura, sino sólo vínculos probabilísticos, de tal manera que la cultura incrementa la probabilidad de ciertos comportamientos consistentes con lo observable entre segmentos significativos de la sociedad.

La persona se adapta al marco cultural, desarrollando su propio y único conjunto de tendencias de respuesta, orientaciones cognitivas, metas y valores (Heine, 2001). En este sentido, se estima que aproximadamente el 60% de los individuos de una cultura se comportan de acuerdo con el sistema de significados compartidos por los miembros de la misma.

Existen muchas dimensiones de diferenciación cultural, siendo la que más atención ha recibido la de individualismo-colectivismo, que se refiere al grado en que la persona está integrada en el grupo.

En esta línea, en las culturas colectivistas la unidad básica de actuación es el grupo, mientras que en las individualistas es la persona. Más concretamente, y de acuerdo con Triandis (2001), el colectivismo hace referencia a un conjunto de significados y prácticas que propicia que las personas: (1) enfaticen la conexión con su grupo, considerándose interdependientes del mismo; (2) se describan a sí mismas más como miembros del grupo que como individuos; (3) crean que la conducta social está más determinada por los elementos externos (p. ej., normas del grupo) que por los internos (por ej. rasgos o características de personalidad); y (4) enfaticen las metas colectivas.




Por otra parte, el individualismo es un conjunto de significados y prácticas que produce que las personas: (1) enfaticen el carácter único e independiente del individuo; (2) se describan a sí mismas mediante atributos personales; (3) crean que la conducta social está más determinada por estos atributos personales que por las características externas; y (4) den prioridad a sus metas personales sobre las del grupo.

Las sociedades tradicionales del este de Asia (China, Japón, Corea), África, Latino-América y las islas del Pacífico son colectivistas, mientras que las culturas de Norte América, Australia y Europa son individualistas, aunque quedan algunas comunidades colectivistas en el sur de Italia, la Grecia rural y este de Europa.

Aunque se han estudiado distintas sociedades, sin embargo, la gran mayoría de la investigación se ha centrado en la comparación de los ciudadanos del Este asiático, fundamentalmente japoneses, con los estadounidenses.

Modelos teóricos en el estudio de la personalidad y la cultura

Fundamentalmente existen dos perspectivas en el estudio de la personalidad y la cultura, la psicología cultural y la transcultural.

La psicología cultural (Cross y Markus, 1999; Kitayama y Markus, 1999; Nisbett, Peng, Choi y Norenzayan, 2001) enfatiza: (1) la constitución mutua de cultura y personalidad, es decir, la personalidad no se puede separar del contexto social y cultural en el que se desarrolla y se expresa, y, por lo tanto, se considera que la personalidad se construye socialmente a través de las interacciones entre el individuo y su ambiente cultural; (2) el estudio de los aspectos específicos o indígenas de cada cultura, a los que se denomina émicos [palabra que deriva de fon(émico), que hace referencia a los sonidos específicos de cada lengua], por lo tanto, hacen descripciones de los fenómenos psicológicos muy contextuales; (3) el estudio de los procesos, como expectativas, atribuciones, creencias, motivos, etc. (vs. las diferencias individuales); y (4) el empleo de metodología experimental.




Por su parte, la psicología transcultural (McCrae y Costa, 1997): (1) considera que cultura y personalidad son entidades distintas, entendiendo que la cultura es la variable independiente que tiene influencia en la personalidad, que sería la variable dependiente; (2) se centra en los aspectos universales de todas las culturas, denominados éticos [que deriva de fon(ético) que se refiere a los sonidos idénticos en todas las lenguas], y por ello sus estudios se focalizan en la comparación de diferentes culturas con el fin de encontrar estos universales culturales; (3) pone énfasis en el estudio de las diferencias individuales (vs. los procesos), fundamentalmente, los rasgos; y (4) metodológicamente se centra en el empleo de cuestionarios estandarizados tradicionales (Benet-Martínez y Oishi, 2008).

El Self

El self hace referencia a cómo la persona se ve a sí misma y cómo se evalúa.
A su vez, este conjunto de esquemas autoreferentes que constituyen lo que se denomina self, influye, e incluso determina la experiencia individual, es decir, cómo se percibe el mundo, o cómo se piensa, siente y actúa.

El self se va constituyendo a través de la interacción del individuo con el ambiente cultural. Mediante esta interacción el individuo capta los significados del ambiente. De esta manera, el autoconcepto que emerge en las culturas individualistas difiere sustancialmente del que surge en las sociedades colectivistas. En este sentido, se distingue el self independiente, propio de las culturas individualistas, del self interdependiente, más frecuente en las sociedades colectivistas (Church, 2000; Markus y Kitayama, 1991).

Referencia: 


Moreno, J. y Cols. (2011). Psicología de la personalidad. Madrid, España. UNED. 



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domingo, 22 de octubre de 2017

CONTRIBUCIONES GENÉTICAS A LA PERSONALIDAD | MÁS SOBRE PSICOLOGÍA


CONTRIBUCIONES GENÉTICAS A LA PERSONALIDAD


Conceptos básicos de la genética conductual

La genética conductual es la disciplina científica que se ocupa del estudio de las influencias genéticas sobre las características conductuales, entendiendo éstas en sentido amplio, y abarcando tanto la conducta observable como las características de personalidad.
Aunque se la conoce como genética conductual, la mayoría de los estudios realizados ha empleado cuestionarios tanto autoinformes (el propio sujeto informa sobre sus características de personalidad) como heteroinformes (otra persona, generalmente el padre, informa de las características del hijo), y muchos menos la observación directa de la conducta, o pruebas objetivas (como el rendimiento en una prueba).

Además, la investigación se ha centrado principalmente en el estudio de unidades globales como rasgos, y en menor medida en unidades de nivel medio como expectativas, creencias o metas.

La investigación del aporte genético de la personalidad siempre parte del estudio de dos grupos de personas con diferentes grados de similitud genética y ambiental. En cuanto a la semejanza genética, los gemelos idénticos o monocigóticos (MC) comparten el 100% de sus genes, mientras que los gemelos dicigóticos (DC), los hermanos, o los padres y los hijos biológicos sólo comparten el 50% de sus genes. Los hermanos adoptados y los padres y sus hijos adoptados no tienen en común ninguno de sus genes.

Por lo que respecta al ambiente se supone que las personas que se crían juntas tienen un mayor grado de semejanza ambiental que las que han sido educadas por separado. Las influencias ambientales pueden ser compartidas y no compartidas. Las primeras se deben al hecho de compartir la misma familia, la misma clase social, el mismo nivel económico, la misma religión, los mismos valores o idénticos estilos de trato.




Las influencias ambientales no compartidas, hacen referencia a los ambientes distintos que pueden experimentar los niños aunque se críen en la misma familia.

Entre estos factores destacan el orden de nacimiento (y los efectos ambientales asociados a este hecho), las diferencias de trato de los padres, las interacciones entre los hermanos, los cambios de circunstancias de la familia, las distintas relaciones fuera del hogar con amigos, compañeros y profesores y los factores no sistemáticos como accidentes o enfermedades.
Los tres tipos de diseños para estudiar las influencias genéticas son:
1) Los de gemelos, en los que se estudian tanto gemelos MC como DC.
2) Los de familia, en los que se estudian padres e hijos o hermanos.
3) Los de adopción, en los que se estudian miembros de la misma familia biológica que se han criado separados, así como familiares adoptados o no relacionados genéticamente que se han criado juntos.

Estos tres tipos de estudios se pueden combinar, lo que permite obtener una mayor cantidad de información, además de posibilitar la separación de los efectos genéticos y ambientales con mayor facilidad.

Similitud genética y fenotípica

Los estudios de genética conductual siempre parten del cálculo de la correlación entre las dos series de puntuaciones obtenidas por los dos grupos de personas analizadas. Dependiendo del tipo de procedimiento seguido, estas correlaciones se calcularán entre las puntuaciones de dos gemelos MC, o las de los dos gemelos DC, o entre dos hermanos biológicos, o entre un padre y un hijo biológico, o entre un padre y un hijo adaptado, etc.


Hay que tener en consideración que la correlación calculada entre las dos series de puntuaciones, siempre refleja el grado de similitud de las mismas, no la intensidad de las influencias genéticas o ambientales sobre la personalidad. El grado con que genes y ambiente contribuyen en la personalidad hay que inferirlo a partir de estas correlaciones mediante un procedimiento estadístico y teniendo en cuenta una serie de hechos y supuestos.

Estimaciones de las aportaciones genéticas y ambientales a la personalidad

A partir de estas correlaciones, y mediante un procedimiento estadístico, se estima el coeficiente de heredabilidad (h2 o también denominado a2), que refleja la proporción de la varianza de las puntuaciones que se puede atribuir a los factores genéticos en una población particular. También se puede multiplicar esta proporción por 100, expresando entonces el porcentaje de varianza debida a los factores genéticos. A la hora de interpretar este índice, hay que tener en cuenta que se refiere a una muestra o población, y por lo tanto no refleja la influencia de la herencia para un individuo particular y que tampoco nos aporta información sobre si la expresión de la característica puede cambiar por la acción del ambiente (Rowe, 1999).




En la actualidad, la estimación del coeficiente de heredabilidad se realiza a través de sofisticados procedimientos estadísticos, siendo el más empleado el de modelos de ecuaciones estructurales. Estos modelos tienen la enorme ventaja de que permiten analizar todos los datos simultáneamente y además posibilitan probar diferentes modelos y sus distintos ajustes.

Básicamente implica una serie de ecuaciones simultáneas, que se plantean con la finalidad de estimar el valor de los parámetros genéticos y ambientales que mejor se ajustan a las correlaciones encontradas en diferentes tipos de familias.

Mediante este procedimiento, además del coeficiente de heredabilidad se estima la proporción de la varianza de las puntuaciones que se debe al ambiente compartido, al que se suele denominar c2. El resto del porcentaje de varianza hasta completar el 100% total, es la varianza residual, y en estos estudios se considera que sería el aporte del ambiente no compartido (al que se denomina e2). El hecho de que las influencias ambientales no comunes se calculen normalmente de manera residual, es decir, lo que queda después de los efectos genéticos y ambientales comunes, tiene como consecuencia que en la varianza explicada por el ambiente no compartido se está incluyendo también los errores de medida aleatorios, por lo que se podrían estar dando sobreestimaciones de este factor ambiental (Caprara y Cervone, 2000).

Los métodos para estimar la contribución genética y ambiental parten, además, de una serie de supuestos o asunciones (Johnson y col., 2008; Munafò, 2009), entre los que podemos destacar los siguientes:

1) El ambiente compartido produce que las personas se parezcan.
2) El ambiente no compartido hace que las personas se diferencien.
3) La influencia de los genes en el fenotipo ocurre de una manera aditiva (en vez de multiplicativa o interactiva). Es decir, se parte del supuesto de que hay una relación lineal directa entre la cantidad de genes comunes y la similitud de las características de personalidad, es decir, cuantos más genes comunes, más semejanza y al revés. Por lo tanto, se considera que la contribución genética de los gemelos MC (que comparten el 100% de los genes) es el doble que la de los gemelos DC (que comparten sólo el 50% de sus genes).

• Estos estudios no contemplan las posibles interacciones entre genes y ambiente.

Referencias:


Moreno, J. (2011) y Cols. Psicología de la personalidad. Madrid, España. UNED. pp. 116-123. 


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